Pedaleando con guagua

Por Maca. –

A los 18 saqué licencia de conducir como un desafío personal. Lo hice y nunca más me volví a subir a un auto. Me carga manejar y cuando llegué a vivir a Santiago descubrí en la bici mi medio de transporte perfecto: limpio, cómodo y sin tacos. Dejé de pedalear sólo en durante mi embarazo (por una situación puntual de salud) y los primeros meses de vida de mi hijo. Sin embargo, apenas afirmó bien su cabeza volví a pedalear. Ahora con guagua.

A sus seis meses, cambié el deportivo por uno familiar. Vendí mi bicicleta pistera, porque necesitaba un modelo que se adaptara a una silla delantera -especial para bebés- y, además, tuviera ruedas más anchas para evitar pinchazos que nos dejaran botados. Luego, buscamos el casco más pequeño que hay en el mercado, el cual se va ajustando al tamaño de su cabeza hasta los dos años. Le consultamos al pediatra y leímos si era seguro subirlo a la bici. Todo decía que, mientras apoyara la cabeza -ya se sentaba solo-, la respuesta estaría en cómo se sintiera él sobre dos ruedas.

La primera salida fue un descubrimiento para todos. Mi pareja nos acompañó en patines, vigilando que nuestro hijo se sintiera cómodo y seguro. Clemente iba observando todo en una nueva perspectiva: ya no iba tendido en su coche, ahora podía mirar el paisaje e interactuar con nosotros. Y yo adquirí la confianza que necesitaba para sumarle a mi pedaleo, la que ahora es, mi “carga” más preciada. 

De ahí en adelante nos movemos juntos. Cada mañana nos vamos a la sala cuna pedaleando, ante la mirada sorprendida de muchos (y las críticas de otros). El gordo se conoce la rutina diaria: ponerse el buff (bandana) y el casco de ambos antes de salir de la casa; prender las luces, subirse a su asiento. Hasta sabe cuál es la campana y hace el intento de tocarla cada vez que nos detenemos en un semáforo. La ruta es corta, pero por supuesto la hago más lenta que cuando ando sola.

¡Ni la lluvia nos detiene!
¡Ni siquiera la lluvia nos detiene!

Hasta ahora ha sido una experiencia maravillosa que compartimos juntos y que le recomiendo a cada persona que me pregunta en la calle por la silla. El único inconveniente que hemos tenido ha sido en paseos más largos. Cuando pasamos los 40 minutos arriba de la bici, el gordo se relaja, fija la mirada en los autos que pasan al lado y termina quedándose dormido. Esto es un problema porque, a pesar que la silla tiene un apoyo delantero, puede irse hacia un lado o dejar su cabeza colgando si no es lo suficientemente grande. Entonces, no queda otra que dejar el pedaleo y llevarlo a pie.

Esto último, era una complicación cuando era más pequeño ya que, por su tamaño, no podía apoyarse adelante para descansar. La foto principal del texto es de uno de los primeros meses de pedaleos juntos, allí se aprecia que si se dormía, no alcanzaba a apoyarse adelante.

Anuncios

2 thoughts on “Pedaleando con guagua

  1. Qué buena iniciativa de compartir con los bebés a cada momento!! Mas cuando uno trabaja todo el día y son esos pequeños momentos que son de entretenimiento, apego y una manera distinta de regalonear salir y disfrutar el día con tu hijo!!!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s