Mi primer viaje de escalada

Por Fran.-

Comencé a practicar escalada deportiva cuando conocí a mi actual pareja. Él ya llevaba tiempo escalando junto a su grupo de amigos, por lo tanto fue inevitable la llegada de aquel día en que me pusiera el arnés, metiera mis piecitos en esas zapatillas infernales y dejara salir callosidades en mis manos. Después de someterme a toda esa rareza cuasi-masoquista, hoy felizmente digo que me encanta que seamos una cordada de amorsh.

La evangelización en la escalada comenzó primero en el muro artificial. Comencé a seguir a mi pareja al gimnasio donde entrenaba y en el que principalmente se practicaba búlder (escalda en bloques de baja altura). Yo que estaba recién entrando en ese mundo dije: “¡qué fome el búlder!, ¿cuándo nos vamos a colgar?”. A lo que mis evangelistas respondieron sabiamente: “esto sirve para entrenar, para que aprendas a usar tus pies, a mover tu cuerpo, trabajar resistencia, etc.”. Ya han pasado casi tres años desde esa primera experiencia con el magnesio, y hoy puedo decir que el búlder es un muy buen amigo.

El bautizo en la roca fue en las paredes de Petorca. Fin de semana largo de campamento al campo, al lado de un riachuelo, hacía que todo fuera mucho más interesante. Entonces, descubrí que no se trataba sólo de escalar, sino también de compartir, desconectarse, conocer nuevas personas, comer muchos fideos con salsa –que me encantan- , aprender de las conversaciones entre los escaladores y aprovechar del paseo al aire libre. En fin, un montón de experiencias, a las que si le agregas la frase: ¡llegué a las cadenas! o ¡encadené!, se vuelve un universo de placer.

Las siguientes salidas fueron principalmente al Cajón del Maipo (Palestras, Manyos, Piedra Romel). De no haber sido por la escalada, posiblemente no habría conocido esos bellos lugares, ni habría tenido la posibilidad de contemplarlos desde las alturas. Lo que lo hace aún más bello. Entonces, comprendí que la escalada no es sólo poner los ojos en una vía para subir y bajar. Es también conocer –el lugar, a ti mismo y a los demás-, compañerismo, ganar confianza, aprender, compartir conocimientos, trabajar la mente, el cuerpo y sobre todo disfrutar.

Seis meses después del bautizo surgió la idea de hacer un viaje de varios días para ir a escalar. El lugar escogido fue Valle de los Cóndores en la cordillera maulina.

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Valle de los Cóndores. Sector el Salto. Foto: @iagsch

Así fue como nos organizamos con un grupo de amigos. Pololi y yo hicimos el viaje bien carreteado, es decir: bus, micro, dedo. Y la hicimos. Allá nos juntamos con los chicos –que llegaron en auto- y armamos nuestro campamento frente a la Gran Pared. Fueron dos semanas durmiendo en carpa, cocinando en comunidad y desconectados completamente del mundo, en plena Cordillera de Los Andes.

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La cocina. Nosotros éramos la cordada gourmet.

Sin duda ha sido de los mejor viajes que he realizado. Y aunque hubiese ido sólo a mirar, de todas formas me hubiese encantado. El lugar es realmente precioso. Los colores de los cerros, el río –y el gélido baño matutino-, las aves, las cascadas que encontramos, el silencio. Todo confabula para que los amantes de la naturaleza como yo, nos encantemos y queramos vivir allí para siempre… está bien, quizás exagero.

Pero lo que sí es cierto es que es un lugar que todo escalador debe conocer. Con más de doscientas vías equipadas, hoy es el sector de escalada deportiva más grande en Chile. Rutas que van desde el grado 5.8/5a, al 5.13b/8a, lo hace ideal para pasar varios días sin aburrirte y volver por más en otra ocasión.

¿Cómo es posible tanta maravilla? Pues, gracias al esfuerzo mancomunado de un grupo de apasionados escaladores de todo Chile, quienes convencidos del potencial que tiene el sector, han decidido sacarle el jugo y hacerlo una de las zonas de escalada más importantes de Sudamérica.

FINAL1Todo comenzó en 2008 con la primera equipatón (reunión de muchos escaladores que arman las rutas). Siguieron en 2013, y para este 2016 se está organizando una nueva equipatón que busca crear 100 nuevas vías. Pero para que esto se logre es necesario el apoyo de toda la comunidad de escaladores. La platita necesaria para comprar el equipo no es poca, y si pensamos que luego nos van a quedar unas bellas rutas, gratis y de calidad, es importante que demos una mano para que este proyecto resulte. Varias marcas de montaña ya están apoyando, pero nunca es suficiente. Si están dispuestos en ser parte de esta campaña, pueden escribirles a los organizadores al correo rocanbolt@rocanbolt.com. Ellos les darán las coordenadas para realizar su aporte.

En fin, si estás leyendo este artículo y te motiva la escalada, pero por alguna razón aún no conoces Valle de los Cóndores, ya sabes que este es un destino imperdible. E incluso si no eres escalador y sólo quieres conocer un lugar atractivo en la Cordillera de Los Andes para sacar fotos, observar aves, pescar, hacer caminata, pasar un rato con el pololi, la familia y/o los amigos, igualmente te podría interesar. De todas formas, nunca es tarde para probar y practicar un deporte tan entretenido y bonito como es la escalada. Cada vez son más las personas que practican esta disciplina y por lo tanto más los lugares donde puedes entrenar y tener tu grupo de amigos con los cuales salir a roca. Olvídate de la fuerza, porque no es lo importante –al menos que quieras subir a niveles ultra apretones-, búscate un compañero con experiencia y en el que confíes mucho -porque la seguridad siempre es lo principal-, trata de no temer a la caída porque es parte del juego y nunca, nunca, dejes de disfrutar, especialmente si tienes la posibilidad de hacer un viaje escalando.

Cómo llegar

Auto: Tomar la ruta 5 en dirección a Talca. Antes de entrar a la ciudad, tomar la salida que va hacia San Clemente por la ruta 115. De ahí son 135 km. aproximadamente para llegar al valle.

Bus: Tomar bus hasta Talca. Al llegar al terminal de la ciudad debes buscar el sector de buses rurales que van hasta la localidad de La Mina. Tienen tres salidas al día (7:00 a.m., 15:00 p.m., 19:00 p.m. apróximadamente). Llegados aquí tu mejor opción es esperar y hacer dedo, si no quieres caminar los restantes 35 km. Desde Santiago te demoras unas 8 horas aproximadamente (contando la suertuda hora de espera para que alguien te lleve en el último recorrido).

Recomendaciones

Estarás a unos 2000 m.s.n.m. A esa altura el sol pega bien fuerte, por lo tanto el bloqueador solar es imprescindible al igual que un sombrero para evitar insolaciones. El campamento está justo en la rivera del Maule, por lo tanto contarás con agua limpia para cocinar y bañarte. Y está de más decir que todo, pero absolutamente todo lo que llevas, vuelve contigo. No hay baños, por lo que es necesario que seas precavido y uses el sistema de hoyito de gato para hacer tus necesidades superiores.

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