Vuelta en bici al Lago Llanquihue

Por Fran.-

La verdad es que nunca fui muy buena para andar en bicicleta. Cuando chica me pasaba cayendo y hasta chocaba con letreros. Quizás esa fue la razón por la que mis padres nunca más quisieron regalarme otra, una vez que la primera ya me quedó pequeña.

En la adolescencia sacaba la bicicleta de mi hermano mayor (al igual que su radio vieja). Salía con amigos a pasear y siempre volvía con algún evento. A veces ni siquiera llegaba a la casa, sino directamente a la urgencia donde mi madre me tenía que ir a buscar. Aún conservo cicatrices en rodillas y hombros que me recuerdan esas aventuras.

Por eso cuando adulta(joven) me dieron ganas de volver a pedalear, sólo lo asumí en su condición de transporte y de paseos por el parque, jamás para andar por cerros o carreteras. Sin embargo mi espíritu aventurero me decía que debía dejar ese oscuro pasado atrás, comprarme una bici pulenta y comenzar a recorrer senderos que me llevaran al infinito y más allá. Lamentablemente el pasado se volvía a repetir. Volar por los aires no pasó de moda, y aunque recorrí senderos un tanto intermitentes producto de las caídas, al fin volví a pedalear y a planear viajes más largos de los que alcancé a hacer en la adolescencia.

Fue así que con pololi llegamos a planear juntos una vuelta al Lago Llanquihue pedaleando.

IMG_0023
El equipaje no fue el más apropiado. Faltaron las alforjas para mi bici, por lo que tuve que llevar mochila.

La hazaña comenzó en Puerto Montt. Y digo hazaña porque, al menos yo hasta entonces, no había pedaleado más de 60 km. en un día -y con harto descansos entre medio-, y vuelto a subirme al día siguiente para seguir pedaleando otros 60, y hasta 100 km. más.

La historia comienza así: desde Puerto Montt tomamos la ruta por Alerce hasta Puerto Varas. Allí nos detuvimos a almorzar para luego continuar rumbo a Ensenada. Recuerdo que a mitad de camino nos encontramos con la Playa Venado a la que no nos pudimos resistir. Luego de un rico chapuzón seguimos hasta llegar a Ensenada, a los pies del Volcán Osorno, como primer tramo de nuestro viaje. Allí nos quedamos en uno de los tantos campings que existen a un costado de la ruta.

Debo admitir que al día siguiente desperté bien cansada. Pero mi mente estaba entrenada para seguir avanzando y así lo hicimos. Salimos de Ensenada por la mañana temprano en dirección a Puerto Octay. Al iniciar la ruta nos adentramos por algunos kilómetros en el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. No pudimos hacernos los lesos con los miradores en el camino, y en más de alguno paramos a hidratarnos y aprovechar de contemplar la hermosa vista al lago y los bosques que lo rodean.

2014-02-25 15.40.26
El pollo, las papas fritas y la cara de consados.

Esta parte del trayecto es bien linda y entretenida. Tiene algunas cuestas que hicieron vacilar nuestra esperanza, pero nada tan terrible como para querer abandonar la aventura. Una vez llegados a la localidad de Las Cascadas, nos detuvimos a almorzar un rico pollo con papas fritas.

Con la guatita llena y las piernas descansadas, seguimos el camino hacia Puerto Octay. Este trayecto fue realmente agotador. Para no apartar nuestra vista del lago, seguimos una ruta interior por camino de ripio. A pesar de que la sufrimos con algunas cuestas bien empinadas, el paisaje lo valió.

-De todas las localidades visitadas, sin duda es Puerto Octay a la que volvería para conocer un poco más. Si bien las otras ciudades que rodean el Lago Llanquihue también forman parte de lo fue el proceso de colonización alemana en el sur de Chile a mediados del siglo XIX, me parece que Puerto Octay es la que mejor representa el ritmo y el aspecto que estos nuevos villorrios alemanes trajeron a la zona del lago. Se podría decir que el menor crecimiento comercial y turístico también le ha dado una oportunidad a este pueblo, que ahora podría presumir de un ambiente más tranquilo y acogedor en comparación con sus vecinos Puerto Varas y Frutillar-.

Al tercer y último día, en una mañana soleada le dimos el adiós al bello Puerto Octay. Ahora el camino a seguir era hacia Frutillar. Al igual que el día anterior, nos fuimos por caminos interiores, cruzando caseríos y granjas con extensos llanos de pasto muy verde y vaquitas bien gordas que nos sumían en un paisaje de ensueño.

Una vez en Frutillar la cosa cambió. No pude ni siquiera bañarme en la playa. Estaba tan agotada, que de haberlo intentado sólo hubiera hecho que –como se dice en buen chileno- se me echara la yegua. Por eso Frutillar fue sólo para comer, descansar, dormir y armarse el ánimo de seguir sin parar hasta Puerto Montt.

IMG_0008 (2).JPG
Descanso en Frutillar.

Claramente los kilómetros acumulados el primer y segundo día comenzaban a pasar la cuenta. Las paradas a beber agua y estirar las piernas se hicieron más frecuentes. Llanquihue quedó en el recuerdo como si a penas hubiéramos pasado por allí, y aún quedaba el camino de regreso a Puerto Montt, el que preferimos hacer por la Panamericana, ya que seguir por el interior hasta Puerto Varas y luego Alerce, nos habría echo desfallecer.

Así nos enfrentábamos al camino por la carretera, un lugar nada de seguro para transitar, pero para entonces era nuestra mejor opción. Ojalá las condiciones cambien cuando finalmente construyan la ciclovía que conecte toda la ruta del lago.

Finalmente llegamos sanos y salvos a nuestros destinos. En Puerto Montt nos esperaba una ducha caliente, comida y una confortable cama.

Para ser la primera vez, creo que no anduvimos tan mal. Lamentablemente la bici ya no existe pues me la robaron a los meses siguientes. Para cuando tenga un nueva esperamos volver a hacer otro viaje como este, quizás más largo, con más días y más preparados –faltaron las alforja para mi bici y tuve que ir con mochila-. Pero a pesar de que el último trayecto lo sufrí hasta la última gota regordeta que bajaba por mi frente, hasta ahora ha sido uno de los mejores viajes que hemos realizado con pololi, y por lo tanto, uno de nuestros mejores recuerdos juntos.

Anuncios

4 thoughts on “Vuelta en bici al Lago Llanquihue

  1. Hola Nicolás! Al menos la ruta que nosotros hicimos no creo que se pueda hacer con pistera porque seguimos caminos de ripio y tierra en algunos lugares. Pero quizás eres demasiado seco y lo puedes hacer igual 😀

    Me gusta

  2. Hola Christian!!! He visto un poco tarde tu mensaje. Te cuento que nosotros no llevamos ningún mapa, sólo nos ubicamos por la señalética en las vías. Lo hicimos en tres días y creo que nos sobre exigimos un poco en el último trayendo que no disfrutamos mucho. Por eso te recomiendo hacerlo en cuatro días y acampar quizás en Frutillar. Esto siempre y cuando partas desde Puerto Montt, porque si lo haces desde Puerto Varas son varios kilómetros menos. Lo otro es que trata siempre de ir por los caminos interiores y no por la Panamericana; son más bonitos y seguros. Espero que disfruten su viaje y luego nos cuentes como les fue. Saludos 🙂

    Me gusta

  3. Hola Fran, me gustaría hacer el mismo camino que tú hiciste con “pololi” (XD). Existe algún mapa en el cual aparezca la ruta que hicieron o es mas facil ubicarse de lo que creo?.

    Ojala puedas ver este mensaje y responder pronto.

    Saludos.

    Christian.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s