Los pilares del slow life o la filosofía de vida lenta

Por Maca.-

Hace unos días ya les contaba de qué se trata todo esto del slow life y de cómo sus argumentos son, en definitiva, la línea editorial de lo que escribimos y el por qué Pausa. Si no lo leíste o quieres recordar qué es o dónde surgió el movimiento lento, pincha acá.

En el mundo del Whatsapp y demás redes sociales –donde es requisito la conexión 24/7–, esta corriente promulga que las cosas verdaderamente importantes no deben apresurarse. Al contrario, quien vive/piensa/siente/ come/piensa/trabaja de manera lenta, no lo hace de manera inconsciente o desconectada. Pausa es reflexionar lo que hacemos -muchas veces sin pensar-, para hacerlas pero de modo consciente.

Y en la práctica, ¿Cómo se traduce todo esto? Bueno, la filosofía de la vida lenta considera estos 4 aspectos como pilares fundamentales para tomar conciencia en nuestras acciones del día a día y cambiar nuestros hábitos, reconociendo que lento es mejor que rápido:

1. Slow food (comida lenta):

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Slow food: comer sanito y apoyar emprendimientos como el de @holagranola

Este pilar tiene que ver con los orígenes del Slow Life como una acción contestataria ante la llegada de un local de comida rápida en un sector de restaurantes italianos tradicionales. La idea de comida lenta tiene que ver con preferir la comida preparada con dedicación por sobre la comida chatarra.

Pero va más allá: consiste en valorar los ingredientes naturales por sobre los artificiales y de disfrutar la comida de manera pausada; masticando lento y descubriendo los olores y sabores. Pero se trata además, de reflexionar  el origen de los alimentos; siendo conscientes de que la industria alimentaria actual no sólo está causando enormes daños a nuestra salud, sino también al medio ambiente, por lo que es urgente cambiar nuestros hábitos. Más info? Revisa los documentales: FeedUp y Cowspiracy.

Tips: Sentarse a comer y hacerlo pausadamente; cocinar nuestra comida; ir más a la feria; preferir frutas, verduras y granos, por sobre grasas y azúcares.

2. Slow fashion (moda lenta):

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Conoce de dónde proviene tu ropa. (Foto de la activista de moda sustentable @ainerosecampbell)

Para nadie es desconocido que la industria de la moda posee pilares macabros (y si no lo sabes, mira el documental True Cost): no sólo determina cómo debemos vernos -y de paso esclaviza a muchos con las tallas y el peso-, sino que nos somete a un ciclo sin fin de “liquidaciones” y cambios de tendencias. En algunas tiendas, las vitrinas no duran más de un mes, generando la ansiedad de algunos por poseer lo último, o sea, por consumir.

Pero, sin duda, lo más nocivo de esta industria es su daño al medioambiente y las condiciones inhumanas de quienes trabajan en sus fábricas. Ambas consecuencias de la producción acelerada de las marcas de vestuario y calzado se esconden, pero son una realidad vergonzosa: para un par de jeans se consumen 3.000 litros de agua y ni hablar de la contaminación de ríos por los colorantes de la industria textil. Lo peor de todo es que somos cómplices de la explotación laboral al apoyar a ciertas marcas: las prendas que usamos no cuestan ni un tercio de lo que pagamos y ni la décima parte de ello corresponde al sueldo de quienes las fabrican en condiciones miserables.

Tips: Preferir el diseño local y/o sustentable; intentar comprar en la ropa usada; evitar aquellas marcas que no respetan leyes mínimas de dignidad laboral; no caer en los ciclos de las modas, encontrando tu propio estilo.

3. Slow Industry (industria lenta):

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Este pilar busca la toma de consciencia de que el desarrollo tecnológico, y aquellos objetos que tanto valoramos, tienen costos negativos asociados. Desde la contaminación medioambiental, hasta el debilitar nuestras relaciones personales por la “hiperconexión”. Pero además, tiene por característica el cuestionar cómo la industria y la economía neoliberal conlleva a malas condiciones laborales para los trabajadores, así como un círculo vicioso de estrés y competitividad que nos impide que todos disfrutemos del desarrollo industrial. En este punto, el slow life propone valorar el trabajo a escala humana y preferir el comercio local sobre la gran industria.

Tips: Valorar el trabajo a escala humana; evitar el consumismo innecesario; preferir el comercio local y los emprendimientos.

4. Slow City (ciudad lenta):

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El último punto del slow life tiene que ver con repensar la ciudad y que ésta se construya entorno a que quienes la habitan tengan una mejor calidad de vida. Pero integrando a todos los habitantes en esta construcción. Este pilar tiene que ver además con el respeto por el patrimonio arquitectónico y su integración al diseño moderno de los lugares.

Tips: Reconocer y cuidar los espacios públicos y patrimoniales; apropiarse de los espacios públicos.

Nosotras creemos que la vida es muy corta para tomársela tan rápido. Y tú, ¿qué opinas de vivir pausado?

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