Volver a escribir en Pausa

Hace tres años, con mi amiga Maca iniciamos este blog, al cual le pusimos Revista Pausa, porque queríamos que fuera un lugar especial al que le íbamos a dedicar nuestro tiempo de pausa. Así continuamos durante un año aproximadamente, escribiendo sobre diferentes temas que nos interesaban y que queríamos compartir con más personas. Pero el propósito final era escribir, simplemente porque sentíamos que nos encantaba.

Después de un año de escribir periódicamente, nuestro tiempo de pausa empezó a estrecharse; la Maca con su trabajo, que en ese tiempo no la tenía muy contenta, y yo con una tesis de magíster sin terminar y sin poder encontrar trabajo. Finalmente un día dejamos de escribir.

Al principio nos dolió. Nos decíamos que había que continuar, porque nos había costado bastante formar este proyecto. Pero finamente nos alejamos y no volvimos a escribir en Pausa.

Al final de cuentas, las prioridades cambiaron. Por suerte la Maca encontró un nuevo trabajo que sí la hace feliz. Por mi parte, terminé la tesis y encontré la pega soñada. Bueno, un poco lejos físicamente de lo realmente soñado, pero esa es otra historia que les contaré más adelante.

Ahora mismo me encuentro de vacaciones en la casa de mis padres –sí, me independicé y dejé el nido-. Luego de pasar días flojeando, visitando amigas, en fin, descansando, tuve el impulso de abrir mi laptop y escribir. Y es así como hoy me encuentro recordando porqué partimos Revista Pausa y porqué la dejamos.

De momento, sólo puedo concluir una cosa: las ganas de escribir siguen, y se siente tan bien volver a hacerlo, que ya no duele el tiempo en el que Pausa, estuvo en pausa. Simplemente fue un periodo en que teníamos que enfocarnos en asuntos que no nos daban el espacio suficiente para hacer todas las cosas que queríamos a la vez y bien. Porque cuando algo te gusta, no tiene sentido hacerlo a medias, presionada, sintiéndote mal. Es mejor parar, respirar y volver a empezar.

Nuestro respiro, o al menos el mío, fue bien largo. Como les contaba al principio, terminé la tesis y encontré trabajo. Junto a ello me cambié de ciudad, empecé nuevos desafíos profesionales, hice nuevas amistades, comencé nuevos deportes, dejé otros, retomé los que en su momento había perdido y también perdí a mi gato. Lo que por suerte sigue intacto, es pololi. Mención especial para él, que cada vez que me veía aburrida por no hacer algo, me decía: “oye yapo, retoma pausa”. Así que gracias por recordarme siempre lo que me gusta hacer.

En definitiva, lo que quiero manifestar es que nunca es tarde para retomar o empezar lo que nos gusta. Lo importante es hacerlo sin presión, tomándose el tiempo para hacer las cosas bien y en paz con una misma. Ahora espero continuar escribiendo, manteniendo el mismo propósito, con nuevas historia, porque se ha acumulado mucho material. Nos leemos 🙂

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